jueves, 4 de abril de 2013
Eh... que no me importa
"¿Sabías que el ser humano solamente se mueve por sus emociones y no por sus ideas como se ha dicho siempre, sino por las emociones que éstas le generan?
Y a mí qué.
¿Y has pensado alguna vez que la publicidad tiene como único objetivo la creación de estas emociones, para producir en la gente el sentimiento de desear algo que puede ser innecesario por encima de lo demás, mientras que el profesional de la enseñanza en ocasiones carece de este pensamiento, enseñando contenidos que son totalmente necesarios como algo superfluo y sin interés?
Ya mí qué.
¿Has pensado alguna vez que la educación en la mayorías de las ocasiones no enseña al alumno a cuestionar o a investigar, si no que da por verdadera toda información que recibe?
Yamí qué.
¿Te has dado cuenta de que los medios de comunicación podrían ser grandes profesores, y sin embargo solamente nos ofrecen contenidos con los que no aprendemos y con los que nos evadimos de la realidad?
Yamíqué
¿Has pensado alguna vez en el gran problema de la gente de nuestra sociedad que se evade de la información porque no la ve estimulante?
El yamiké (¿Y a mí qué me importa saber de esto o de lo otro?), uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos actualmente. Tenemos todo tipo de contenidos a nuestra disposición, que podemos conocer o aprender con un simple clic, y sin embargo nunca nos interesamos por buscar información más allá de la que nos dan los medios, tanto directa como indirectamente.
Existe un "pasotismo" en cuanto a las ganas de ilustrarse, y a su vez los actuales medios de comunicación infunden en ello. Nunca ofrecen conocimientos más allá de lo que pueda ser entretenido, y en definitiva comercial. La programación basura se extiende en todas las cadenas como una enfermedad, creando un yamiké bastante dañino para la población. ¿De qué sirve ver documentales si está el debate de las dos ex-novias de un futbolista a esa misma hora? ¿El documental entretiene? poco ¿El debate entretiene? En general bastante más, aunque por supuesto todo es según los gustos, pero desgraciadamente las audiencias hablan por sí solas.
Los medios de comunicación tienen un asombroso poder para educar, y no utilizarlos con este fin supone un auténtico derroche. Ahora que nuestra época está marcada por las tecnologías no hay vuelta atrás, y desde luego no reniego de ellas, al revés, su uso es más que obligatorio en estos tiempos, sin embargo su utilización en ocasiones deja bastante que desear. Habría que pensar más en la cultura que en lo comercial, ya que la cultura perdura siempre, y lo comercial desaparece con otro comercial.
Para educar solamente se necesita crear la necesidad de deseo, que haga que las personas deseen aprender algo con lo que tendrá ventajas para su futuro. En definitiva, venderte los conocimientos, mostrártelos de la manera más adecuada para que pienses que esos conocimientos los necesitas. Crear deseo.
Los publicistas en este sentido hacen un espléndido trabajo: hacen lo más apetecible posible cualquier producto a pesar de que sea innecesario. Sin embargo algunos profesores no crean ningún deseo sobre algo que es mucho más importante que un producto, creyendo que su deber es simplemente dar materia, sin pensar que también el interés en los alumnos debería ser primordial.
Por supuesto no defiendo que los profesores tengan toda la culpa de los fracasos escolares, pero si es verdad que el interés debe ser mutuo y gran peso de esto recae sobre el profesor, pues es el responsable de enseñar y de intentar ser trampolín para el futuro de su alumno.
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